La semana pasada, el 19, se cumplieron 40 años del fallecimiento del político tuxpeño Jesús Reyes Heroles. Unas frases suyas que su hijo Federico consigna en el libro Orfandad pueden enmarcar episodios que vemos hoy en algunos espacios.
“Cuando alguien le preguntaba si fulano era honrado”, publicó en 2015 Federico Reyes Heroles en ese volumen de editorial Alfaguara dedicado a su padre, éste respondía, “sí, ahora, honrado, honrado, lo que se dice honrado, no”.
¿Alguien duda de la honradez política de las y los candidatos a ministras y ministros de la Corte? Quien diga que sí, que arroje la primera piedra.
Ahora bien, ¿es honrado honrado honrado el proceder de la candidata a la Corte que siendo ministra logró cancelar a la UNAM la posibilidad de pronunciarse sobre una acusación de plagio y, hoy sabemos, quienes tramitaron esa denuncia son condenados a millonaria multa?
Por supuesto que la ministra Yasmín Esquivel es honrada. Nadie lo duda. Si no lo fuera no podría ser candidata a repetir en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pues la buena honra, es decir, buena reputación, es requisito para la elección judicial del primero de junio.
Pero ser “honrado honrado honrado” quizá suponga que nadie vaya a pensar, ni por accidente, que desde la alta investidura que implica un asiento en la Suprema Corte se tuvo alguna clase de influencia al recurrir a juzgados para defenderse de una denuncia. Ser y parecer.
Y, lo mismo, que uno no es, o fue, factor para que funcionarios de la Universidad Nacional Autónoma de México sean multados en un juicio por haber atendido un reclamo social, tramitado en el marco de la institucionalidad universitaria, de revisar la legitimidad de una tesis.
La buena jueza por su caso empieza, ¿no? Esto nos lleva a las otras dos ministras que también buscan repetir en la Suprema: Lenia Batres y Loretta Ortiz. Es honesta su aspiración, eso ni quién lo dude, pero ¿son honestos honestos honestos sus públicos métodos?
Hablando de Reyes Heroles, de quien se cita eso de “la forma es fondo”, México está curtido en el arte de detectar simulaciones: ¿creen estas tres ministras cercanas al régimen que su activismo actual sería calificado de honrado al cubo o sólo de honrado?
Porque las campañas rumbo a la elección judicial no han empezado, pero honestamente sólo un despistado, es decir, algún marciano que desconozca el callo que tenemos en nuestro país para darle la vuelta a las leyes, no vería que hay ya gente en abierto proselitismo.
La cosa es que estamos hablando de una elección no de diputados, que ya sabe cualquiera cómo se las gastan; no de gobernadores, donde tenemos para aventar para arriba casos que superan en ruindad o negligencia a los anteriores, sino de impartidores de justicia.
Así que no debería ser naive esperar que todos y cada una de quienes compiten en la histórica (también se hace historia por malos motivos) elección para renovar los tribunales, no dejaran duda de que siempre se comportan de forma completamente honrada, honrada…
Y sin embargo esta columna no era sobre las tres candidatas ministras. Sino sobre Reyes Heroles, que tenía otra frase: “Cuando alguien afirmaba de zutano que no había robado, siempre respondía, pero ¿ha estado donde hay? Porque si no, no tiene gracia”.
El PRI-sistema cayó por la frecuencia con que los honrados cedían a la tentación cuando llegaban a donde había; muy parecido a hoy, cuando tanto honrado del nuevo régimen se jacta, sin ruborizarse, de que lo veamos cómo se comporta ahora que está donde hay.