Los aranceles que Estados Unidos impuso a una larga lista de países, que han hecho tambalear los mercados y han sorprendido por su dureza, son fruto de una decisión tomada por el presidente, Donald Trump, menos de tres horas antes de darlas a conocer, siguiendo su propio instinto, dentro de una gama de opciones que presentaron sus asesores.
De acuerdo con el Washington Post, que cita a personas conocedoras del proceso y que pidieron el anonimato, asesores de varias agencias del Gobierno trabajaron por semanas en las opciones que evaluó Trump, que al final eligió una fórmula basada en dos variables: el déficit comercial con cada país y el valor total de sus exportaciones a Estados Unidos.
Indica además que aunque se desconoce quién en específico presentó la propuesta elegida, destaca que esta tiene similitudes con una publicada durante el primer Gobierno de Trump por Peter Navarro, su ahora asesor económico. Los nuevos aranceles de Trump han sorprendido incluso a legisladores de su propio Partido Republicano, que han dejado oír sus voces: algunos han hecho expresiones de nerviosismo, mientras otros han expresado su oposición directa.
Esta semana, Trump agudizó su guerra comercial con la imposición de un arancel global del 10 por ciento para todas las importaciones, que se incrementa en 34 por ciento en el caso de China y en el 20 por ciento para los productos de la Unión Europea (UE), además de los infligidos a otros socios menores.
El diario destaca además que pese a las reacciones que han provocado los nuevos aranceles en los mercados, las críticas de líderes extranjeros o titulares en los medios, Trump se mantiene firme en su decisión para asegurar lo que considera su ‘legado político’.
“Está en el punto máximo en que ya no le importa nada”, aseguró al Washington Post un funcionario de la Casa Blanca.
Entre los que estuvieron con Trump mientras deliberaba -que se reunieron mañana, tarde y noche- estaban importantes asesores de la Casa Blanca encabezados por Navarro, el mayor defensor de la adopción de medidas agresivas; Scott Bessent, secretario del Tesoro; Howard Lutnick, secretario de Comercio; Stephen Miller, subjefe de gabinete para políticas; Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional y el vicepresidente, J.D. Vance.
“En el primer mandato, todos (asesores) pensaban que eran presidentes”, dijo por su parte un alto funcionario de la Casa Blanca, que prefiere mantener el anonimato. En esta ocasión, no hubo muchas luchas internas porque su equipo mostró poca oposición a una reforma radical de la política comercial.
Entre quienes participaron en elaborar las opciones específicas para cada país, que luego Trump evaluó, se encontraban funcionarios del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, el Departamento de Comercio, el Consejo de Asesores Económicos y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.