Durante la tarde de este miércoles la atención del mundo estará en el anuncio del “día de la liberación” de los Estados Unidos. Los problemas que esa política traerá al comercio mundial pueden distraernos de nuestros propios vicios.
¿Cómo les va con la rotación de personal? Van a necesitar a los mejores, en todos los puestos.
Ayer fue martes de verduras en uno de los establecimientos de una de las marcas más conocidas de supermercados en México. Durante la mañana, las cajas de cobro recibieron largas colas de clientes que recién cobraron la quincena.
¿El centro de atención? Una de las cajeras que diligentemente hacía su trabajo al mediodía. Una señora que hizo fila de espera durante unos 20 minutos le espetó: “a mí ya me duelen las piernas ¿a ustedes no les dan una silla, no los dejan sentarse?”.
“No, estamos ocho horas aquí y nos regañan incluso si solamente nos agachamos”, contestó muy seria la trabajadora sin dejar de pasar productos de un lado a otro de su cubículo.
No es práctica nueva eso de llevar al extremo las capacidades físicas de los trabajadores.
Zacatecas o Querétaro o Pachuca no habrían nacido sin la explotación de mineros que hace 100 años, obligados, bajaban a la penumbra para extraer minerales. Pero estamos en 2025.
En esta década todos los negocios son tecnológicos, o están en la agonía. Tienen un sitio web, un sistema para controlar ingresos, incluso redes sociales que de facto convierten también a todas esas empresas pequeñitas o grandes, en medios de comunicación. Es indispensable la gente dispuesta a aprender frecuentemente.
Dependen más de la creatividad y de la inteligencia, de lo contrario tienen ganancias muy pobres y pelean por sobrevivir.
¿Tienen ustedes empleados? ¿Cómo van a retener a las mejores personas, aquellas que serán mejores para adaptarse a un mundo que sale con novedades cada semana? Explotarlas no parece una estrategia lógica.
“Las personas necesitan ser tratadas como personas y las máquinas como máquinas”, advierte una de las principales consultoras del mundo, Accenture, en un reciente reporte llamado Life Trends 2025 (Tendencias de Vida 2025), a propósito del arribo de máquinas e inteligencia artificial.
Escucho frecuentemente a directivos de fábricas quejándose de la falta de disponibilidad de los más jóvenes para atender largas jornadas laborales. La rotación es un problema serio, al menos hasta este mes. Entiendo su frustración, pertenezco a una generación acostumbrada a agradecer por tener trabajo.
Pero hay dos opciones, enfrentar los costos de contratar y volver a entrenar gente cada mes, o reestructurar el esquema laboral del negocio. Eso puede resultar profundo, pero permitanse comenzar con un primer paso.
“La fuerza laboral necesita revitalizarse, empezando por los líderes. Facilitar conexiones humanas auténticas, ya sea presenciales o remotas, para revitalizar los equipos, fomentar la confianza y aumentar el compromiso. La sensación de apatía generada por los recortes de costos interanuales en las áreas que motivan a las personas deberá ser vigilada con atención”, advierte Accenture.
Una idea. El millonario profesor de la New York University, Scott Galloway, sugiere a los directores hacerse populares en redes sociales, él tiene 962 mil seguidores en Instagram. No es necesario bailar o hacer cosas ridículas, simplemente mostrar que son un líder que al equipo le guste, incluso anhele seguir.
Recientemente conocí el caso de Rogelio Soto, principal accionista de la promotora de inversiones industriales Prodensa, de Monterrey.
Él ha transparentado su agenda. En Instagram suele publicar fotos de sus actividades laborales y sociales del día. Su equipo parece contento y su empresa difunde en su sitio web que se ha involucrado en la contratación de más de 500 mil personas directa o indirectamente. Rogelio tiene 762 mil seguidores.
¿Es una fórmula mágica? No creo. ¿Ayuda? Me parece que sí, en un mundo en el que la gente admira el reconocimiento social verificado.
Evidentemente la estrategia no puede limitarse a una reconfiguración del liderazgo, pero por algo se empieza. Otro ejemplo: poniendo un banquito a las y los cajeros del súper.
Sobre los aranceles: mi convicción es que, de aplicarse a México, estos serán limitados y temporales.