En cumplimiento de sus obligaciones, la Secretaría de Hacienda publicó ayer, ya tarde, los precriterios de Política Económica para 2026, que incluyen una estimación de lo que ocurrirá en el resto de este año y en el siguiente.
En el documento anterior, los criterios con base en los cuales se construyó el presupuesto de este año, sus estimaciones eran que la economía crecería 2.5% tanto en 2025 como en 2026. Por esas fechas, los especialistas del sector privado estimaban un punto menos, pero ya traían una tendencia de ajuste bastante negativa. En la encuesta que realiza el Banco de México, que se publicó también ayer, la media de los especialistas estima que creceremos 0.4% en 2025, y 1.6% en 2026.
Puesto que no mueven prácticamente su estimación del comportamiento de la economía, tampoco hacen ajustes relevantes en las finanzas públicas. Para evitarlo, corrigen la estimación del tipo de cambio, de 18.50 a 20 pesos por dólar, y el precio del petróleo, de poco menos de 58 a poco más de 62. Gracias a eso, estiman tener ingresos petroleros por 1.15 billones de pesos, y no los 850 mil millones que parece lograrán. El resto de ingresos del gobierno suena razonable, pero no esos 300 mil millones de ingresos petroleros adicionales a la tendencia.
Por el lado del gasto, la estimación tampoco se modifica mucho, esperan tener un gasto programable de 6.5 billones, y uno no programable de poco menos de 2.8, con lo que el gasto total estaría un poco arriba de 9.2 billones. Con eso, el balance sería negativo en 1.2 billones, y en el cálculo más amplio de deuda, los requerimientos financieros, estaríamos en 18.8 billones.
Aquí es en donde la estimación del crecimiento se vuelve importante. Con el escenario de Hacienda, esa deuda amplia representaría 48% del PIB. Pero, si en lugar de crecer 2.5%, ocurre como esperan los especialistas (antes de considerar el impacto de los aranceles, que ya el lunes comentamos que será considerable), entonces esa misma deuda representa 53% del PIB. De hecho, para el mes de febrero ya estamos en ese nivel, si calcula uno la estimación del PIB mensual.
Como puede ver, el documento sí quedó sostenido de alfileres. Dos alfileres que son los ingresos petroleros y el crecimiento. En el primer tema, resulta que entre enero y febrero, la mezcla mexicana tuvo un precio superior al que ahora se pronostica para todo el año: 69 dólares por barril. Sin embargo, los ingresos petroleros en esos dos meses cayeron en 10%, en comparación con enero y febrero de 2024. Considerando que en el año pasado se obtuvieron 960 mil millones por este concepto, no veo cómo esperan llegar a 1.15 billones.
En cuanto al crecimiento, el impacto puede ser importante en la recaudación, si efectivamente seguimos por el camino recesivo que ya hemos comentado en muchas ocasiones. Pero los gastos del gobierno no siguen esa ruta. Las obligaciones más importantes, pensiones contributivas y las nuevas, no bajarán si el PIB se reduce. Por el contrario, serán comparativamente mayores. En los dos meses que han reportado finanzas públicas, parecería que gastan menos en las pensiones no contributivas. No se confíe, más bien recuerde cómo en febrero del año pasado adelantaron el pago, para ganar las elecciones.
En suma, creo que los precriterios no van a ayudar a dar credibilidad a las cifras de Hacienda, mala cosa para un secretario que acaba de llegar al cargo. Tiene la ventaja de que tanto ese documento, como este artículo, dejarán de tener vigencia en el transcurso del día de hoy, conforme Trump reparta aranceles sin ton ni son. Después de eso, Hacienda podrá presentar ajustes al documento, que espero que sean más adecuados para evitar que, en este entorno turbulento, las calificadoras nos pierdan la fe.