Para nadie es ajeno el uso de inteligencia artificial (IA). Su adopción en distintos sectores de la economía global, incluido el financiero, ha brindado avances significativos que están transformando la industria. Por ejemplo, gracias a ella las instituciones bancarias pueden identificar fraudes en el uso de tarjetas de crédito. Usan chatbots para brindar una mejor atención al cliente. O en sectores más especializados, como en las inversiones, emplean robo-advisor o asesores robóticos para gestionar portafolios de inversión automatizados y garantizar mejores rendimientos. Sin embargo, detrás de su implementación hay otros factores clave que las entidades no deben pasar desapercibidos para maximizar sus beneficios. En primer lugar, la digitalización en la economía está estrechamente relacionada con sus clientes. Es decir, los bancos deben personalizar su oferta para fortalecer y evolucionar sus procesos. Con tanta competencia hoy en día, ya no se trata de quién vende el mejor producto, sino de ofrecer experiencias y un servicio único para fidelizar a sus usuarios. Otro aspecto valioso es adoptar la IA Generativa. Hoy en día podemos ver algunos casos prácticos, como la automatización de la atención al cliente, mejorar la clasificación de crédito o credit scoring con algoritmos de machine learning, o análisis predictivo para previsiones financieras. De acuerdo con nuestro estudio “Banca inteligente en la era de la IA”, solo el 50 por ciento de las entidades financieras emplean esta tecnología para mejorar la productividad y la eficiencia, mientras que un 49 por ciento la ve como una vía para reducir costos operativos. Es evidente que apalancarse de esta tecnología es el siguiente paso para escalar su estrategia de negocio e impulsar el futuro de la banca. En paralelo, las instituciones financieras tienen la responsabilidad de capacitar y planificar su fuerza laboral. Desde cambiar la percepción de la IA, hasta asignar los recursos y las herramientas para mejorar sus habilidades. Lo que también contribuye a cerrar la brecha de talento que enfrenta el sector y se normalizaría su uso en el día a día. Lo anterior es crucial para que las compañías se conviertan en líderes del mercado, de lo contrario irán perdiendo terreno frente a sus competidores. Y si bien los desafíos son diferentes en cada región, lo cierto es que cada vez son más las entidades que están aprovechando los avances de la digitalización en la economía. Por ejemplo, en México hemos visto el auge de bancos digitales o neobancos, como Bineo, de Banorte; Openbank, de Banco Santander; o Hey Banco, de Banregio. En definitiva, la inteligencia artificial aún tiene mucho que ofrecernos y está sentando bases de lo que veremos a futuro. Veremos un crecimiento exponencial; sin embargo, su éxito no solo dependerá de su capacidad técnica, sino, también, de la confianza que inspire en los usuarios y en su habilidad para generar un impacto real y positivo en la economía y la sociedad.