El INEGI dio a conocer el viernes pasado su estimación del Producto Interno Bruto (PIB) para el cuarto trimestre de 2024. Con esto tenemos ya el crecimiento del año y del sexenio. El crecimiento anual real de la economía mexicana en 2024 fue de 1.2 por ciento. Por su parte, el crecimiento de todo el sexenio fue 1.05 por ciento por año en promedio. ¿Qué tan malo es esto? Algunos comparativos nos ayudarán a comprenderlo.
El crecimiento promedio del sexenio es justo la mitad de su promedio histórico. INEGI presenta datos unificados del PIB desde 1980. De esa fecha hasta ahora, el crecimiento ha promediado 2.1 por ciento anual. Adicionalmente, si revisamos los datos por sexenio, el de Andrés Manuel López Obrador es el segundo peor desde 1980, sólo por debajo del de Miguel de la Madrid (0.04 por ciento promedio). El crecimiento promedio anual del sexenio que recién termina está muy por debajo de los sexenios con mejor desempeño que son los de Carlos Salinas (3.96 por ciento) y de Ernesto Zedillo (3.56 por ciento).
Es verdad que en el último sexenio el crecimiento sufrió como consecuencia de la pandemia, pero a las recesiones suelen seguir un crecimiento elevado que compensa estas caídas. En este sentido, vale la pena recordar que el sexenio de Zedillo empezó con la fuerte crisis de 1995 y, como se mencionó, su sexenio es uno de los que ha registrado un crecimiento económico más elevado.
Una comparación internacional nos ayuda a ver cómo les fue a otros grupos de países que también sufrieron como consecuencia de la pandemia. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, a Latinoamérica le fue mejor que a México durante el sexenio pasado al promediar un crecimiento anual de 1.5 por ciento. Por su parte, el crecimiento promedio mundial en ese periodo fue de 2.8 por ciento. El mejor desempeño es el de las economías emergentes y en desarrollo, cuyo crecimiento promedió 3.6 por ciento.
Por último, un indicador de gran relevancia es el del PIB per cápita. Una vez que consideramos el crecimiento poblacional, el crecimiento del PIB de México se reduce a sólo 0.2 por ciento promedio por año. Es decir, cuando consideramos que esa mayor producción de bienes y servicios se tiene que repartir entre más personas, el crecimiento durante el último sexenio fue prácticamente nulo.
¿Por qué es importante el crecimiento económico? Es cierto que el crecimiento no es la única variable relevante para entender el desempeño económico de un país. También es verdad que se pueden mejorar las condiciones de vida de la población más necesitada sin necesidad del crecimiento. Sin embargo, esto último tiene un límite si no se producen más bienes y servicios. La mejor forma de generar prosperidad en el largo plazo y de reducir consistentemente la pobreza es con un crecimiento económico elevado y sostenido.
México ha crecido de forma muy mediocre los últimos 45 años. Más que lamentarnos, debemos aprender qué se ha hecho mal para poder corregir el rumbo. Un punto particularmente negativo durante el sexenio de López Obrador fue la falta de condiciones propicias para que se desarrollara la inversión privada. La incertidumbre y el desprecio del papel que juega el sector privado en la economía fueron constantes del sexenio que afectaron de forma negativa al crecimiento.
Desgraciadamente, todo parece indicar que las condiciones que dificultaron el crecimiento durante el sexenio de López Obrador no sólo continuarán, sino que se agravarán en el sexenio de Claudia Sheinbaum. La destrucción de las instituciones democráticas empeorará la incertidumbre y afectará a la economía. En los próximos años se revelarán las graves consecuencias que tendrá la destrucción del poder judicial y de las instituciones en la economía nacional. Con una alta probabilidad, 2025 será un año de recesión económica y no parece haber condiciones para que la economía mejore mucho a lo largo del sexenio.