La diferencia entre caer y descender es definitiva: un águila cae porque ha sido derribada, pero sólo desciende cuando va a cazar a su presa. Así lo explicaba hace poco el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, a propósito del 500 aniversario del héroe epónimo de la alcaldía. Cuauhtémoc no es el águila que cae sino la que caza, la sutileza importa. En un par de semanas conmemoramos 700 años de la fundación de Mexico-Tenochtitlan, y qué mejor manera de hacerlo que un recuento del ambiente que, en su momento, alojó la ciudad en el ombligo de la luna.
El que, desde la antigüedad, ha sido un epicentro del comercio y la pluralidad de culturas –el mercado de Tlatelolco era tan grande que Hernán Cortés lo estimó dos veces más extenso que la ciudad de Salamanca– continúa sirviendo como punto de encuentro distinguido para los negocios y la convivencia. De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE), la alcaldía cuenta con 67 mil 357 unidades económicas, la segunda con más comercios en la capital. Según los últimos datos de la Secretaría de Economía, en 2023 acumuló 2 mil 629 millones de dólares en ventas internacionales de productos como oro, pasteles y galletas, turbinas de gas y plásticos. Su primer socio comercial es Estados Unidos, con el 60 por ciento del total. Le siguen Alemania y Canadá, agrupados alrededor de un 14 por ciento –lo que significa un incremento, pues en 2022 ambos sumaron 9 por ciento y en 2007 solo 5.5 por ciento–. Lo anterior indica una atractiva oportunidad para la diversificación de los mercados, ante el panorama de incertidumbre comercial producto de las amenazas arancelarias del presidente Trump.
El potencial turístico de la alcaldía es inigualable, concentrando el origen material y espiritual del evento determinante de la era moderna: el encuentro entre América y Europa. En el Zócalo, el Templo Mayor, la Catedral y el Palacio Nacional son los símbolos del sincretismo de nuestra herencia prehispánica y católica, configurando el carácter independiente del México contemporáneo. El mercado de La Merced, el más grande de corte minorista del país, junto a La Lagunilla y Tepito, agregan al tesoro del turismo en la Ciudad de México. Los tres siempre han sido elementos clave dentro de la alcaldía, pero no figuraban como atractivos turísticos de la Ciudad de México. Sin embargo, los intereses evolucionan, y tanto los visitantes foráneos como los capitalinos tienden a valorar más el patrimonio folclórico de las 33 colonias que conforman la alcaldía. De las 53 mil unidades de hospedaje disponibles en la capital, la Cuauhtémoc agrupa más de la mitad (alrededor de 27 mil, según datos del INEGI). Para detonar su expresión económica, renovemos el pacto entre la sociedad, los empresarios y el gobierno. Su recién electa alcaldesa, Alessandra Rojo de la Vega, ha promovido un acercamiento con los organismos empresariales que facilita el despliegue de las fuerzas productivas. Actualmente, la Coparmex Ciudad de México, con la ayuda de José Luis Jiménez Barrera, vicepresidente de Enlace con el Gobierno, trabaja de cerca con las autoridades para la implementación de una ventanilla única que facilite la apertura y gestión de nuevos negocios, a la vez que invita a los empresarios que faltan por sumarse a la formalidad. En honor a nuestros héroes, seamos como el águila: siempre alertas y al acecho de nuevas oportunidades.