En ocasiones la forma es fondo y la semántica hace su parte.
Lo cierto es que en una coyuntura de contracción en las finanzas públicas, de riesgo de una recesión técnica y de una caída de más del 20% de la inversión pública durante 2024 resultaría cuando menos deseable buscar mecanismos y espacios de colaboración entre los sectores público y privado.
Las asociaciones público-privadas cuya regulación a nivel federal se logró hacia el final de la administración del presidente Calderón han sido poco aprovechadas en el país y claramente denostadas durante los últimos años.
La Presidenta Sheinbaum se ha referido en diversas ocasiones a esquemas de inversión mixta para proyectos diversos, incluyendo en el contexto del propio Plan México. En este sentido, se esperaría un despliegue de al menos 100 mil millones de inversión privada en proyectos de infraestructura.
Este tipo de esquemas mixtos permiten al gobierno aliviar la carga financiera y la ejecución de proyectos que de otro modo serían una carga excesiva para las arcas públicas o, incluso, inviables.
Bien gestionados, estos esquemas permiten a la iniciativa privada aportar eficiencia, nuevas tecnologías e innovación en la ejecución de proyectos (augurando mejor calidad de servicios y reducción de costos), así como una asignación adecuada de riesgos asociados a la construcción y operación de proyectos (reduciendo la exposición del gobierno en etapas críticas del proyecto, comenzando por la de construcción).
Otra ventaja en proyectos mixtos bien planeados y seleccionados consiste en augurar mejores resultados en cuanto al costo total de las obras y el tiempo necesario para poner los proyectos en marcha, temas en los que proyectos icónicos de la administración anterior han sido claramente cuestionados.
Más allá del periodo de construcción, este tipo de estructuras permite gestionar el mantenimiento y la operación adecuada de los proyectos con estándares mínimos de desempeño, aligerando la carga financiera para el gobierno al extenderse el pago durante la vida útil del proyecto.
Los proyectos de inversión mixta permiten una colaboración eficiente en el contexto de una economía híbrida como la mexicana (en lo que claramente constituye un viraje de política pública durante los últimos años).
La coyuntura actual, insistimos, no es la ideal y amerita buscar nuevas rutas de crecimiento y apuntalamiento de proyectos de infraestructura.
Los flujos de inversión extranjera directa nueva rebasaron apenas 3 mil millones de dólares al cierre de 2024, el menor monto desde 1993.
La producción de empresas constructoras se desplomó casi 7% en 2024, el mayor descenso desde 2020.
La falta de inversión pública en infraestructura ha sido particularmente patente en particularmente en la conservación de la red carretera federal.
Aun cuando el país no se encuentre aún en recesión, nos encontramos en una franja clara de riesgo (la definición técnica de recesión se basa en dos trimestres consecutivos de caída del PIB); con el último trimestre de 2024 en rojo estamos en esa dirección.
La expectativa de crecimiento económico de Banco de México ha sido ajustada a la baja previendo que el PIB del país crezca solo 0.6% durante 2025, cifra inferior respecto a su previsión previa de 1.2% (como resultado de la debilidad económica, especialmente prevista para el primer semestre, vinculada a una caída en el consumo y la inversión privada debido a un entorno marcado por la incertidumbre generada por el tema de los aranceles).
Por si fuera poco, 2025 presenta factores adicionales que agravan el panorama de inversión, comenzando por preocupaciones inherentes a un aparente deterioro del Estado de Derecho a partir de reformas recientes al marco constitucional que han generado incertidumbre en los mercados.
El segundo semestre de 2025 podría arrojar algo de luz con las primeras licitaciones públicas en ciertos tramos de proyectos ferroviarios, esperándose asimismo proyectos urgentes en materia de conservación carretera.
Los proyectos de inversión mixta pueden ser herramientas efectivas para reorientar acciones tendientes a recuperar de manera rápida y eficiente el dinamismo y el crecimiento con una visión institucional y de largo plazo.