Durante el mes de enero, el valor producido por la industria de la construcción tuvo un retroceso de 19.2 por ciento a tasa anual, de acuerdo con las cifras que dio a conocer el INEGI.
Respecto a diciembre, la caída también fue fuerte y alcanzó el 4.2 por ciento, que es mucho para un solo mes.
Esa tendencia de la producción ya llegó también al empleo. A tasa anual, el número de trabajadores de esta industria tuvo un retroceso de 7.5 por ciento en enero.
Otro indicador del INEGI explica la caída de esta importante variable: el retroceso de la inversión. El dato más reciente corresponde a diciembre y en ese mes experimentó una caída de 4.1 por ciento.
Pero, dentro de la inversión, lo que cayó con fuerza fue la construcción no residencial, que se desplomó en 17.1 por ciento.
¿Qué es lo que está sucediendo?
Se han conjugado dos procesos que han golpeado seriamente a esta variable. El primero tiene que ver con la conclusión de las llamadas ‘megaobras’ de la administración anterior. Aunque aún restan proyectos que realizar, ni lejanamente están requiriendo las inversiones que hubo en años anteriores.
Esto ya se observó en una caída de la inversión física del gobierno federal en un 22 por ciento en el mes enero.
Pero además, la pausa que usualmente se presenta en los inicios de sexenio en la inversión privada, se ha sumado a la incertidumbre derivada de la posible aplicación de aranceles por parte del gobierno de Estados Unidos y ha provocado que diversas inversiones privadas también entren en pausa.
Esto produce un freno de la construcción privada en plantas, bodegas, centros comerciales, etc.
La combinación de estos ingredientes apunta hacia un freno económico en el primer semestre del 2025.
Lo importante ya no será tanto si habrá recesión o no. Es casi un hecho que habrán de acumularse dos trimestres consecutivos de retroceso del PIB.
Lo relevante hacia delante será la duración y profundidad que la recesión vaya a tener.
Si los aranceles impuestos por Trump son “benignos”, quizás lo que tengamos será una caída económica relativamente leve y que no se extienda al mercado interno con fuerza.
Si los aranceles vienen con fuerza y golpean de modo significativo a las exportaciones, será prácticamente inevitable que la recesión tenga más fuerza y por lo mismo, una duración mayor.
Por lo pronto, no serán tiempos fáciles para la industria de la construcción en los siguientes meses.
El futuro va a ser complejo. Hay la percepción de que la construcción de vivienda, asociada al nuevo rol del Infonavit podría impulsar la construcción. La realidad es que aún no lo sabemos.
La incertidumbre también tiene que ver con las políticas públicas en vivienda.
Si usted es constructor, mejor vaya previendo un freno de la actividad, para que no lo vaya a tomar por sorpresa.