Las criptomonedas son un activo intangible cuyo valor es digital ya que no necesitan el respaldo de una entidad financiera y su información es encriptada a través de tecnología blockchain (cadena de datos inalterable que protege y registra todas las transacciones). Las plataformas digitales son necesarias para su operación como mercados en línea al sumir roles de exchanges o wallets, donde los usuarios de manera anónima pueden comprar, vender e intercambiar diferentes tipos de cripto usando dinero fiat (dólares, pesos, yen o cualquier otra moneda validada y regulada por un gobierno).
Bitso, Binance y Coinbase son plataformas que han experimentado un crecimiento significativo en el país, facilitando el envío de dinero en criptomonedas como Bitcoin (BTC), Ethereum (ETH), así como stablecoins como USDT y USDC. Según un informe de CoinDesk, aproximadamente el 5 por ciento de las remesas enviadas a México en 2023 se realizaron bajo este modelo, equivalente a 3 mil 150 millones de dólares.
El perfil del usuario promedio se compone de trabajadores independientes, empresarios y jóvenes interesados en la tecnología financiera; así lo expone el estudio reciente de la firma Finder, al asegurar que el 12 por ciento de los adultos en México han invertido en criptomonedas, con mayor concentración en personas entre 25 y 40 años.
El interés por la inversión en criptomonedas en nuestro país está motivado por tres factores principales:
1. Inflación y devaluación del peso: Con la experiencia de 2022, México alcanzó una inflación histórica de 7.82 por ciento, ante la pérdida de poder adquisitivo los inversionistas consideran a las criptomonedas como una alternativa viable para proteger sus ahorros, particularmente en stablecoins como USDT y USDC por estar vinculadas al dólar.
2. Desconfianza y en los bancos: Según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), más del 50 por ciento de la población mexicana no está bancarizada por diversos motivos, razón por la cual los usuarios de este sector buscan opciones accesibles.
3. Diversificación financiera: Los inversionistas mexicanos que buscan alternativas más allá de los activos tradicionales como bienes raíces y la Bolsa Mexicana de Valores, perciben a Bitcoin y Ethereum como atractivas oportunidades para obtener rendimientos a largo plazo.
La inversión en criptomonedas también implica riesgos significativos:
• Alta volatilidad: Bitcoin, la criptomoneda más popular, ha experimentado caídas de hasta 80 por ciento en su valor.
• Falta de regulación: aunque en México la Ley Fintec reconoce los activos virtuales, aún no existe una regulación específica que proteja a los inversionistas, de hecho, el Banco de México no reconoce estos activos como un sustituto para nuestra moneda y por ello es imposible revertir sus transacciones.
• Fraudes y estafas: Han aumentado las denuncias por esquemas fraudulentos relacionados con criptomonedas.
Sin embargo, con una mayor educación financiera y con un marco legal adecuado, las criptomonedas podrían consolidarse como una opción segura y estable para inversionistas en el país, ya que más empresas a nivel internacional aceptan pagos bajo esta modalidad, lo que podría impulsar su adopción masiva y eliminar las barreras geográficas del comercio. Aunado a la adopción de tecnología blockchain, el empleo de la IA y las mejoras en los sistemas de ciberseguridad que podrían proteger los datos e inversiones de los usuarios y generar nuevos modelos de negocio.
En años recientes, el uso de las monedas digitales en México ha registrado un crecimiento reducido pero interesante, ya que este método de pago es aceptado en establecimientos como Farmacias del Ahorro, Elektra, Mercado Pago, Librerías Gandhi, Linio, facilitando transacciones más ágiles para los clientes.