La sombra del bajo crecimiento o del crecimiento negativo se cierne nuevamente sobre la economía mexicana, en términos de política de Estado esto es inaceptable, ya que se debe garantizar que al menos crezca por arriba de la expansión de la población para evitar el deterioro generalizado del bienestar social. Para ello es necesario recordar que la población crece al 0.9 por ciento al año, esto significa una expansión demográfica de un millón 174 mil 737, con el fin de evitar un deterioro mayor debíamos adoptar una meta de crecimiento que no fuera menor al doble de crecimiento de la población, es decir 1.8 por ciento al menos.
El contraargumento de este planteamiento sería que el Estado no cuenta con recursos para garantizar esta expansión, lo cual podría aceptarse en condiciones extremas; sin embargo, en este caso el país cuenta con un margen para un mayor endeudamiento público y en el mediano plazo se abre la posiblidad de fortalecer los ingresos públicos a través de una reforma fiscal, cuyo objetivo no sería exclusivamente el crecimiento sino también la necesidad de lograr una reducción en la desigualdad en el ingreso de la población.
Algunas voces consideran que es momento de austeridad y ni pensar en una reforma fiscal en estos momentos, ya que podría fracturar la unidad nacional, ambos argumentos son falaces, ya que lo esencial es evitar un mayor deterioro de las condiciones de vida de la población y con los recursos que existen actualmente no se podrá dar garantía a los mínimos de bienestar de la población. Al erosionarse los mínimos de bienestar caemos en lo que ha venido sucediendo en las últimas décadas que, al no expandirse el empleo formal, los jóvenes buscan acomodo en la informalidad y en las opciones que ofrecen las actividades ilegales.
Es momento de un proceso de reordenamiento nacional, es la única forma de enfrentar las provocaciones que vienen de fuera. Una política anticíclica podría fundamentarse precisamente en una política de sustitución de importaciones como las que se han planteado en el Plan México. Es momento de empezar a instrumentar esas políticas de forma de alentar una alianza público – privada para este fin. Se requiere de un gran acuerdo que agrupe a las fuerzas productivas, no podemos dejar que el pesimismo conduzca al país a la inacción.
Un factor clave en este proyecto contraciclico debería ser la banca de desarrollo en donde se fortaleciera el desarrollo de infraestructura en medio de este proceso en diferentes regiones del mundo, el desarrollo de infraestructura en medio de reducciones del crecimiento han arrojado resultados positivos. En este sentido, las obras de infraestructura del sur del país empiezan a rendir frutos, como es el caso del tren interoceánico que ha empezado sus actividades con el transporte de vehículos de la empresa Hyundai.
En esta perspectiva, un mecanismo contracíclico sería el impulsar el crecimiento regional, apoyando a las regiones que se han visto afectadas por la caída de las exportaciones y por otra parte, impulsando la actividad en regiones que se han visto afectadas por la violencia provocada por el narcotráfico. Así podrían definirse dos grandes esfuerzos regionales, en un caso rearticular las regiones mediante el programa de sustitución de importaciones como podría ser la región centro-norte y, por otra parte, el impulso a las regiones golpeadas por el narcotráfico como son el caso de los estados del Pacífico y la frontera sur como Chiapas y Quintana Roo, que han tenido que enfrentar los embates de la migración y el narcotráfico.
Estos proyectos no crearían disrupciones mayores ya que la sustitución de importaciones estaría vinculado al sector privado nacional, en este caso correspondería a la Secretaría de Economía el poner en marcha este proyecto, en el caso del sur podría acomodarse a la terminación de obras públicas que están en proceso de conclusión. Existe espacio para la acción contracíclica a pesar de los escasos recursos, no es momento para la inacción, ni la desesperanza, es momento de imaginarnos nuevos escenarios que fortalezcan al desarrollo nacional.