Reducir y mejorar los espacios de trabajo son las principales reglas del juego en el mercado de oficinas en los tiempos por venir.
Hasta mediados de 2024, 80 por ciento de las empresas en Estados Unidos integraron formas de trabajo híbridas, con ahorros entre 10 mil y 20 mil dólares anuales, al tiempo que 49 por ciento de los arrendamientos prepandemia se mantienen sin renovación.
Es el resultado Winning office de Newmark, un estudio que revela los criterios que siguen las empresas para determinar sus necesidades de espacio de trabajo, de cara a la continuidad de los modelos híbridos, donde las voluntades corporativas se dirigen a un regreso transformado, con una menor demanda de 11 por ciento.
La realidad para el mercado en México ya se ve reflejada en los principales corredores, lo que diferencia sus alcances es observar lo que este estudio determinó de los mejores rendimientos de los mercados ganadores, vinculados con su madurez y consolidación.
Se trata de la resiliencia que se espera de mercados como el distrito financiero de San Francisco; Century City, en Los Angeles; Park Avenue, en Manhattan o Back Bay, en Boston. La lógica se enmarca en lo construido a lo largo de más de cuatro décadas y el músculo que tienen para hacer frente a los nuevos hábitos.
En nuestro mercado lo serían Lomas Altas, Reforma Centro, Polanco, con precios que fluctúan de 26 a 28 dólares mensuales por m2 como reflejo de lo que han enfrentado de 2021 a la fecha.
Distintos análisis de empresas inmobiliarias evidencian la salida del territorio negativo desde el segundo trimestre de 2023, no así la demanda neta, que al cierre de 2024, registró una absorción anual bruta que llegó a 442 mil m2, aunque en el segmento de absorción neta (nuevos espacios) se mantiene positiva, pero no con dinamismo desde 2022.
Hoy, la tasa disponibilidad, 22.2 por ciento, equivalente en CDMX a 1.8 millones de m2 por colocar, es un reto importante para un mercado que acumula más de 8 millones de m2 de inventario total.
Los optimistas creen que el regreso a las oficinas en general tiene otro reto más importante enfocado en la recuperación de la economía y la llegada de nuevas empresas al mercado.
Pero quienes han visto cómo la flexibilidad laboral ha avanzado insisten en los desafíos de un negocio que tiene al frente una intención clara de sus inquilinos por reducir y mejorar el hasta ahora segundo costo operativo más grande en las empresas después de la nómina.
Es en la flexibilidad laboral 2.0, como la reconoce Mauve Group, que empresas de la talla de Amazon y Dell han presionado por adecuarse a los ritmos corporativos actuales, al limitar el teletrabajo, ascensos y obligado presencial.
Otros modelos como el adoptado por NuBank con siete semanas remotas y una presencial, el chronoworking, el trabajo asincrónico, que busca generar una gestión del tiempo y los ritmos biológicos, hasta la quincena de nueve días en el Reino Unido o el 4×3 de Japón, siguen sumando a los desafíos del workplace en una industria que vivió una vez más años difíciles durante y tras la pandemia.
Lo ha sido igual el espacio completo, los compartidos a través del ralentizado coworking hasta áreas compartidas en corporativos adecuados por propietarios, para adecuarse a los tiempos y hábitos laborales en las empresas.
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