Mucho se ha hablado del nearshoring como una oportunidad histórica para nuestro país.
Monterrey, uno de los tres primeros estados exportadores al tercer trimestre de 2024, exportando mercancías por $442’111,996 miles de dólares según el INEGI, no es ajeno a este fenómeno como uno de los principales motores industriales de México.
Pero, ¿estamos realmente listos para aprovecharlo?
Monterrey registró la mayor participación en demanda de millones de metros cuadrados por nearshoring: 28% del total nacional, también al tercer trimestre del año pasado. Durante el 2023, varias consultoras resaltaron el beneficio que tuvieron los estados del norte del país con respecto al nearshoring, destacaron a Nuevo León como uno de los estados que más proyectos ha recibido.
El estudio “Nearshoring: prioridades para el desarrollo regional” del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) consideró al estado como la entidad con más condiciones propicias para atracción de inversión extranjera directa (IED) a raíz del nearshoring.
Sin embargo, el vaivén de los aranceles que ha desencadenado Donald Trump podría ser la principal amenaza al nearshoring en este momento: la relocalización de procesos de producción y servicios más cercanos al cliente final. Esta amenaza es aún mayor para las y los empresarios de Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) regias, que están comercializando internacionalmente –y quienes buscan alternativas para que su negocio no se detenga.
Pero entre demasiados titulares sobre los aranceles y los múltiples pronunciamientos de mandatarios norteamericanos y europeos, entre pausas y puestas en marcha de estas tarifas, estamos olvidando que hay amenazas de fondo que debiéramos resolver cuanto antes, porque pueden afectar el funcionamiento del nearshoring a largo plazo en Monterrey y todo el país:
– El suministro de energía confiable y competitivo es clave, ya que impacta directamente en la atracción de inversión, la operación eficiente de las industrias y la competitividad. Monterrey es una de las ciudades que más depende de la energía para mantener su crecimiento industrial, especialmente en sectores como la manufactura, la producción de acero y cemento, y la industria automotriz. Las empresas requieren costos energéticos accesibles, estabilidad en el suministro y acceso a energías renovables para cumplir con estándares ASG (Ambiental, Social y de Gobernanza). Además, la expansión de clústers industriales depende de una infraestructura energética robusta que, de no tenerla, podríamos perder oportunidades frente a otros destinos con mejor disponibilidad de energía.
– La inseguridad sigue siendo un desafío en varias regiones de Monterrey, especialmente en áreas industriales y periféricas. Este reto impacta directamente en la confianza de los inversionistas y puede frenar el crecimiento industrial al aumentar los costos operativos, así como los riesgos financieros y logísticos; puesto que las compañías extranjeras consideran la seguridad de su personal, infraestructura y cadena de suministro al decidir dónde establecerse. Por lo que es fundamental fortalecer el estado de derecho, mejorar la seguridad en corredores industriales y garantizar condiciones que den certidumbre a las empresas que buscan instalarse en el país.
– La falta de infraestructura logística adecuada para soportar el crecimiento industrial puede aumentar costos, generar retrasos en las entregas y afectar la competitividad de las compañías que buscan relocalizarse. Aunque en Monterrey y en general en México, tenemos una ubicación estratégica y tratados comerciales clave, enfrentamos retos como carreteras en mal estado, saturación en puertos y cruces fronterizos lentos, por lo que es crítica una inversión adecuada para modernizar la red de transporte, la agilización aduanera y la expansión de parques industriales con acceso eficiente a mercados clave.
– La incertidumbre regulatoria, en sectores clave como energía, comercio exterior o impuestos, pueden estar generando desconfianza entre inversionistas y afectar la planeación a largo plazo de las empresas regias. Necesitamos un marco regulatorio estable y alineado con las necesidades de la industria, que dé claridad en las reglas para importaciones, incentivos fiscales y permisos ambientales para proyectos estratégicos, así como una política pública que apoye a las PyMEs.
– El acceso al financiamiento es un factor clave para el éxito, pero también una amenaza si las empresas no pueden obtener el capital necesario para expandirse y operar de manera eficiente. Sé que muchas PyMEs que podrían integrarse a las cadenas de suministro globales y aprovechar las oportunidades del nearshoring, enfrentan dificultades para acceder a créditos por requisitos estrictos, altas tasas de interés y poca disponibilidad de financiamiento especializado. Para maximizar su impacto, es fundamental que fortalezcamos nuestro ecosistema financiero con soluciones accesibles y flexibles que les permitan crecer y competir en mercados internacionales.
Considero que no podemos perder de vista estos factores que, junto a las amenazas de aranceles de las últimas semanas, pueden frenar la gran apuesta que Monterrey está haciendo por seguir siendo competitivo. En los últimos días, el propio gobierno del estado ha anunciado la implementación de medidas económicas para disminuir el impacto de los aranceles en el sector empresarial regio.
Si queremos que el nearshoring no sea solo una promesa sino una realidad sostenible, debemos atender estos frentes.
Las soluciones no son sencillas, el sector público tiene que hacer su parte, pero también desde el privado podemos apoyar aún más a las PyMEs exportadoras en México y Monterrey.
La autora es co-founder y Chief Revenue Office (CRO) de MUNDI.