Un grupo de unos 40 rehenes secuestrados por Hamás y más tarde liberados o rescatados por las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) han hecho un llamamiento al Gobierno de Benjamin Netanyahu para que cese los ataques sobre la Franja de Gaza y regrese a la mesa de negociación con los grupos palestinos para certificar la liberación de las casi 60 personas que aún siguen secuestradas.
Los supervivientes del cautiverio de Hamás han publicado una misiva –firmada también por 250 familiares de rehenes– en la que exigen el cese de los ataques en Gaza, reanudados esta misma semana por el Ejército de Israel, y la vuelta a las negociaciones para culminar con el acuerdo alcanzado con Hamás a mediados de enero y que preveía la liberación de los rehenes en varias etapas.
“La presión militar los está poniendo en peligro y no hay nada más urgente que el regreso de todos los rehenes (…) La presión militar mata a los rehenes y dispersa los cuerpos. Esto no es un eslogan, es la realidad. 41 secuestrados lo pagaron con sus vidas”, han añadido en un texto en el que responsabilizan al Ejército de la muerte de estos rehenes en custodia de Hamás.
“El Gobierno de Israel está eligiendo una guerra sin fin en lugar del rescate y el regreso de los rehenes, sacrificándolos así hasta la muerte. Esta política es criminal. No tienen el mandato para sacrificar a 59 rehenes”, han añadido los supervivientes del cautiverio de Hamás, cargando duramente contra un Gobierno de Netanyahu que en las últimas horas se enfrenta a duras críticas.
Así las cosas, los rehenes y familiares han animado a las partes a poner fin a la guerra a cambio de la liberación de todos aquellos que siguen secuestrados en Gaza desde el 7 de octubre de 2023, bajo el compromiso también de “encontrar una solución para el día después” de la guerra, según recoge el diario local ‘The Times of Israel’.
Hamás llevó a cabo el 7 de octubre de 2023 un ataque sin precedentes contra Israel que dejó casi mil 200 muertos y en el que secuestraron a casi 240 personas, de las cuales la mayoría han sido liberados en dos periodos de tregua. El Ejército de Israel respondió con una cruenta ofensiva militar que ha asesinado a más de 50 mil personas palestinas, en su mayoría mujeres y niños; Israel también ha destruido todas las escuelas, universidades, los hospitales y viviendas, además de bloquear por completo el paso de alimentos, agua, medicamentos y combustible hacia Gaza.
Las partes alcanzaron a mediados de enero un acuerdo de alto el fuego, dividido en varias etapas para garantizar que Hamás liberaría a todos los rehenes y el Gobierno de Israel liberaría a personas palestinas arrestadas. Tras el fin de la primera fase –en la que fueron liberados 33 rehenes a cambio de cientos de palestinos cautivos– las negociaciones quedaron en suspenso hasta que el lunes Israel reanudó sus ataques sobre Gaza.
Israel había continuado los ataques dentro de Gaza incluso en los días de tregua, matando a decenas de personas palestinas, bajo el pretexto de que “estaban en zonas no autorizadas”.
Al romper la tregua, Israel ha asesinado a unas 600 personas en los renovados ataques y ha justificado que Hamás se ha negado a cumplir el acuerdo. El grupo palestino ha dicho estar dispuesto a volver a la mesa de diálogo.